Señores interblogautas, mi afamada obseción por aparearme con damas ha llegado a un límite casi insoportable, no queriendo decir que lo hago en forma constante y promiscua, pero tengo la necesidad imperiosa de hacerlo, mi esposa con un caudal muy inferior al mío en cosas del deseo me está obligando a entregar esta enorme preocupación a otras personas hetéreas sexualmente como yo. Todo comenzó cuando mi tardía manipulación autoestimulante (17 años) llegó a mi vida, fui un excesivo poseedor manual de mi necesidad eyaculativa. El tiempo pasó, y los niveles eróticos mentales siempre trabajando al máximo, que me da la impresión ayudan a la creación de feromonas masculinas constantemente en mi organismo. Quizás estamos frente a una enfermedad, quizás estamos frente a un nuevo mal de la tecnología informática: facilidad de ver videos, fotos y relatos, cosa que desvirtúo ya que no soy adictomaníaco de dicha información visual estimulante. He tenido algunas experiencias extramatrimoniales, pocas. Y siempre mis amantes quedan estupefactas con mi incursión sexual. En una ocasión mi amante (casada 30 años) me confidenció que jamás había hecho tantas veces el amor en un solo día. Señores, es una enfermedad, y las masturbaciones a que soy sujeto antes de acostarme con mi esposa lo demuestran, a mis 41 años pienso que algo pasa, y me preocupa. Si sabeis de algo comentadlo. Y por último estimados amigos, esta es mi primera confesión al respecto, pero no el último relato, ya que tengo varias cosas que confidenciar bajo este alero incógnito.
Saludos
Ramón